lunes, 1 de abril de 2013

REFORMA DE LA EDUCACIÓN A TRAVÉS DE LA INCLUSIÓN: DESAFIOS Y POSIBILIDADES.


El jueves 21 de marzo de 2013, tuvimos la oportunidad de acudir a una conferencia de un gran profesor de ciencias y psicopedagogo como es Tony Booth, famoso por su investigación sobre la inclusión y la exclusión en las escuelas durante 30 años. E incluso actualmente, a pesar de estar inactivo en el ámbito de la enseñanza, no ha abandonado numerosos cursos e instituciones de las que se hace cargo.


Esta ponencia fue propuesta en el aula como algo voluntario, a la cual decidí acudir, ya que dicho autor hablaría sobre temas actuales muy relevantes que existen en las aulas y que en un futuro no muy lejano tendremos que combatir. Además, desde el principio de la misma, ya existía un ambiente cálido donde rebosaba la calidad del gran evento, mediante las participaciones de otros profesores y profesoras, así como otros compañeros de aula y plan de estudios. De esta manera, se demostró aquello que posteriormente denominaríamos inclusión, dando un papel relevante a cada uno de los participantes de la sala.


En un primer lugar, dejó muy claro que la inclusión es un factor muy cercano a la escuela, ya que será desde esta perspectiva sobre la que trabajará el docente. Será por ende, el encargado de buscar una transformación social desde el ámbito educativo, el cual debe cambiar muchos factores, para que todos y cada uno de nosotros formemos parte de esa comunidad denominada escuela.

A partir de aquí se intentó definir el término “inclusión”. Tony Booth insistió en varias ocasiones en la manera de abordar la inclusión, puesto que debemos crear una definición que tenga un sentido particular para cada una de las personas, ya que solo así podremos incluirla en nuestras aulas al existir una verdadera implicación sentimental.  De ahí que citara una frase de Wrigth Mills: “No permitas los temas tal cual se formulan oficialmente en documentos gubernamentales”. No debemos buscar significados en textos fríos y lejanos, sino que debe tener un sentido para ti y para los demás. Puesto que, si esto no fuera así realmente carecería de un significado propio para cada individuo, careciendo de una verdadera implicación que nos permitiera conseguir el máximo progreso posible.

Normalmente el concepto de inclusión se ha referido a niños, especialmente si éstos tienen algún impedimento. En verdad ningún niño tiene impedimentos para ser excluido, sino que todo el mundo posee ciertos factores que lo propician. Y sin embargo estos deben ser apartados considerando a cada persona plena.

“Killing Thinking : Death of University” de Mary Evans, nos ayuda a reflexionar sobre como las personas siguen la manera de pensar propuesta por la filosofía del país, dejando de ser libres. Este debe ser uno de los ideales que deben romper los docentes, ya que debemos crear otros elementos que respalden a la diversidad, consiguiendo la aceptación de todas las personas por igual.

El segundo punto a tratar fue la realidad. En España, al igual que en otros muchos países, vemos como existen numerosas migraciones que crean grandes fuerzas de exclusión. De ahí que debamos pensar en la naturaleza de nuestra democracia, ya que muchos de nosotros experimentamos una democracia reducida, cosa que  ocurre a su vez en las escuelas. Por tanto, vemos la estrecha relación entre la inclusión y la democracia. En dicha relación, existen varios factores que influyen de cierta manera, como son los factores medioambientales, dando forma a la educación.  De este modo, debemos conocer nuestros colegios, esforzándonos tal y como dice Edgar Marín, en descubrir la habilidad de detectar las carencias, los casos de error, etc. para reforzar y mejorar nuestro sistema. Cabe destacar que uno de estos factores propuestos, es la eliminación de aquellos espacios donde solo hay cabida para la el orden, dejando a un lado la imprecisión y la creatividad.

El tercer apartado tratado fue la importancia de la comunidad en la inclusión. Los docentes tenemos que ver nuestras escuelas, como un lugar para crear comunidades donde los padres formen parte, al igual que cualquier miembro propio del centro, sintiéndose participes de ello. En verdad, según Tony Booth, la escuela tomaría un lugar humilde en el proceso de enseñanza aprendizaje puesto que es solo una pequeña parte de nuestra educación en comparación con la comunidad.

El cuarto punto que se abarcó, fue la importancia de los valores que se deben trabajar con los alumnos en la escuela. Antes de ello, el conferenciante nos citó un problema ocurrido en Inglaterra (muy abundante en el ámbito educativo), sobre la carencia  de motivación. Muchos de los docentes se alejan de la verdadera vocación que conlleva esta profesión.  Personalmente opino que esto no debe ocurrir, puesto que ese sentimiento es focalizado en el alumno, quien lo percibe, perjudicando de una manera directa o indirecta el rendimiento y desarrollo de su proceso de enseñanza aprendizaje. Si esto ocurriera, lo mejor sería plantearse si verdaderamente es feliz con lo que hace, y de no ser así abandonar la profesión o mejorar su calidad de enseñanza mediante cursos de reciclaje.




En cuanto a los valores, Tony Booth remarcó dos principales que personalmente comparto: valorar de forma igual a todos, y ofrecer a todos una buena educación en su comunidad. Para explicar los valores que componen la inclusión, formó un universo de estos a través de la formulación de la siguiente pregunta ¿Cómo debemos vivir juntos?. En este universo, quiero destacar aquellos que me han parecido más relevantes o más interesantes para aplicarlos en el aula:
  • -        Derechos: cada persona es libre, siempre y cuando no sobrepase la libertad de los demás. De ahí que si existe este valor, existirá de manera indirecta la igualdad, proporcionando un mismo estatus a cada uno de los integrantes.
  • -        Confianza: si todos los miembros se sienten seguros de sí mismos, se evitarán los complejos que originan la exclusión social, viéndose capaces de realizar cualquier tarea y/o meta propuesta en el aula. Así conseguiremos unos alumnos, que a su vez tengan coraje para enfrentarse a cualquier situación.
  • -        Alegría: no es igual trabajar manteniendo una postura seria y fría que alegre y cercana, puesto que nuestro ánimo repercute en el de nuestros alumnos. Si somos capaces de alejar nuestros problemas y mantener siempre un estado de ánimo alegre, conseguiremos crear un ambiente que mejore el proceso de enseñanza aprendizaje aumentando el rendimiento de nuestros alumnos.
  • -        Respeto a la diversidad: cada persona es única y plena, de ahí que debamos mostrar  respeto a cada uno de los integrantes de la comunidad, con sus virtudes y carencias.
Sin embargo nos encontramos ante un problema en el ámbito educativo, y es que éste se acerca más a un marco excluyente, donde cambiamos la participación por el consumo, la igualdad por la jerarquía y así hasta aparecer la imagen, monocultura, explotación, el interés propio, el incentivo o castigo, etc.

En el quinto apartado se habló sobre la acción, o lo que es lo mismo, la forma de llevar a la práctica los valores inclusivos. Éstos deben tener un impacto día a día, puesto que sin son meras palabras el marco inclusivo no sirve para nada. En este campo Booth nos relató algunos ejemplos (la relación con las familias, el recibimiento de los alumnos absentistas…) donde a través del cambio de algunos factores del aula, se consiguió mejorar la educación e inclusión de los alumnos y alumnas del centro educativo.

En este apartado, me pareció muy enriquecedora la insistencia sobre la importancia que tienen los padres y los abuelos en la educación de los más pequeños, puesto que tienen mucho que enseñar y en muchas ocasiones pasan a un segundo plano, menospreciando la calidad de sus conocimientos y vivencias.

El sexto y penúltimo apartado tratado, a pesar de su brevedad, dejó claro que está presente en cada uno de los puntos anteriormente mencionados y descritos. Sin embargo recalcó una idea suya propia, que consiste en la reunión y suma de mentes de los participantes de la comunidad educativa, para engrandecer el proceso de enseñanza aprendizaje. De ahí la importancia de las alianzas para el desarrollo inclusivo.

En el último apartado, se trató un plan de estudios propuesto por Tony Booth en la ponencia, que deberíamos llevar a cabo los docentes para trabajar la educación inclusiva en nuestras aulas.  El actual curriculum sigue vigente desde su creación en el siglo XIX, alejando el aprendizaje de la experiencia, entendiendo las materias cerradas donde se valora únicamente la adquisición de conocimientos.
El curriculum inclusivo busca la cercanía de las materias con la vida real, manteniendo firmemente la relación que guardan entre sí. De esta manera propondríamos un plan de estudios mucho más cercano a nuestros alumnos, incidiendo en los intereses y motivaciones de los mismos.


Para finalizar, debo exponer que ha sido una experiencia muy enriquecedora en mi formación como docente, puesto que ha ampliado mis horizontes y expectativas en cuanto a mis ideales sobre la transformación social y mi papel en el aula. 

Para conseguir el objetivo que tengo marcado a nivel personal, debo entender la educación inclusiva como un pilar fundamental sobre mi método y mis estrategias educativas. A su vez, ha conseguido revivir ciertas ideas que nos han machacado de una manera firme y dura durante nuestra formación académica, viendo que esto es posible si todos y cada uno de nosotros mantenemos nuestros ideales y los defendemos para poder llevarlos a cabo.






Conferencia de Tony Booth


Educación a través de la inclusión


                El pasado 22 de marzo de 2013, Tony Booth dio una conferencia sobre los aspectos que se han de tratar del Index for Inclusion para que las escuelas puedan avanzar hacia una educación inclusiva, tratando a la inclusión como un acercamiento a la educación.
            Tony Booth ofreció unos pasos a seguir para abordar esta reforma de la educación hacia una educación inclusiva: definición, realidad, comunidad, valores, acciones, cooperación y planes de estudio.

            Para abordar la inclusión debemos saber qué es, cuál es la acepción de la inclusión. Inclusión significa que todos los niños y niñas tengan derecho a una educación de calidad, una educación donde ha de tratarse la inclusión en cada persona, porque todo el mundo es diferente pero tiene derecho a una misma educación. Empero, uno de los problemas que nos rodea es la sociedad, la cual nos está obligando a excluir.

            Los niños y niñas ven un referente en cada una de las acciones que hacemos las personas, somos (todos) un ejemplo para ellos y ellas. Hay que mover y poner en práctica en la escuela y su entorno una serie de valores. Estos valores los ofrecen grandes movimientos que hay en el mundo: crisis, guerras, etc. Es por eso que la sociedad excluye y, por ende, la escuela también, ya que toma como referente estos valores. Pero, ¿y si la escuela fuese una escuela democrática en el que dejaran apartados esos valores externos?, ¿y si toda una comunidad educativa (padres, entorno, profesorado, alumnado,…) pusiera en práctica valores de una sociedad democrática?
            Todo cuenta en la exclusión, todo lo que sucede hace que se acerven las desigualdades.

            Todos debemos conocer la escuela en su complejidad, lo bueno y lo malo. La comunidad es un aspecto muy a tener en cuenta, es el fundamento de la inclusión. La escuela se mueve sin el apoyo de la comunidad, y no porque ésta no lo ofrezca al profesorado, sino porque a veces ni se quiere. Es por eso, que ya no se valora la comunidad. Esto es un gran problema en la escuela, en la que los únicos perjudicados son los discentes. Así pues, hay que ver las escuelas como una comunidad, donde los padres son parte del colegio.

 Mismos valores en la escuelaMismos valores en el barrio
                       

            Los valores deben estar implícitos en la comunidad educativa. Actualmente, en muchas de las escuelas estos valores no están implícitos y se han de trabajar. Los que han de trabajar primeramente estos valores son los docentes y los padres. Asimismo, debería haber una reunión entre estos para saber qué valores son los que han de fomentarse en la escuela.
            Tony Booth hace referencia a un marco de valores:
·        “Cada niño o adulto tiene la misma valía.”
·        “Cada persona se merece una buena educación en su comunidad.”
           
            Pero no sólo hay que quedarse en estos principios, sino que ha de haber muchos más en la escuela, en los que todos estén conectados entre sí para formar un marco de valores de toda una comunidad educativa: igualdad, participación, derechos, honestidad, confianza, no violencia, amor, esperanza, sabiduría, belleza, sustentabilidad, alegría, coraje, compasión, respeto a la diversidad, compasión y alegría.
            Estos valores no deben responder a cómo debe vivir una persona, sino a cómo debe vivir una comunidad.

            ¿Cómo poner en acción estos valores? Los valores se han de poner en acción en el día a día con los discentes, en el valor en la relación entre un adulto y un niño o niña; y las reuniones entre padres y docentes, poniéndose de acuerdo en los valores en los que han de trabajar y trabajarse en la escuela.
            La colaboración en la educación en valores forma parte de los pilares de la educación inclusiva.

            Por último, Tony Booth propone un plan de estudios en el que se recojan los valores comentados anteriormente, así como un aprendizaje que concuerde con la experiencia, esto es, un aprendizaje que no se separe de las vivencias del alumnado, en el que los libros de texto no formen el marco de referencia del aprendizaje, sino que sea un mero apoyo o guía, como un diccionario o enciclopedia.
            Entonces, hay que dar entrada a lo que está fuera, en su entorno como fuente de enseñanza-aprendizaje, siendo más enriquecedor y más significativo.



            Tony Booth me ha ofrecido una visión de cómo ha de trabajarse el Index for Inclusion en la escuela para que se logre la inclusión de todos y cada uno de los alumnos y alumnas. Asimismo, no ha sido una visión teórica, sino que la ponencia ha sido una ejemplificación de cada punto expuesto.
            Anteriormente a la ponencia, me preguntaba cómo era posible poner en práctica valores en la escuela si todo lo que nos rodea favorece a la exclusión. Es más fácil permanecer de brazos cruzados sin hacer nada, pero en la escuela hay que moverse, hay que hablar con toda la comunidad educativa para poner en práctica estos valores, hay que hacer una reforma para que nuestros distintos alumnos y alumnas reciban una educación igualitaria
           
Si esta práctica se ha realizado en varios colegios obteniendo excelentes resultados, ¿por qué no la puedo iniciar?