jueves, 9 de mayo de 2013

Reflexión Final.



Esta asignatura ha sido, con diferencia, una de las más productivas de la carrera y es que me ha echo reflexionar en todo momento acerca de los valores que yo quiero transmitir a mis alumnos cuando entre en una clase y sobre cómo quiero ser yo como profesional.
Desde que supe que esta mención se iba a llevar a cabo en la universidad he luchado por completar mi formación docente y ese esfuerzo se ha visto recompensado cursando la asignatura que, por razones burocráticas  no pude elegir en un primer momento.
Empecé la asignatura con muchas expectativas en cuanto a metodología y a los recursos didácticos que iba a poner en marcha. La asignatura ha superado mis expectativas. Desde la primera clase nos pusimos a trabajar, siempre en grupos y con un objetivo común. Cada grupo se hizo sus planes de trabajo ya que cada grupo tenia  diferentes formas de trabajar. 

Con la primera actividad Trabajo cooperativo intentamos suplir nuestras carencias, nos conocimos mejor entre los compañeros y afianzamos nuestro grupo de trabajo. El objetivo de esta primera actividad era  adentrarnos en el concepto de inclusión y educación inclusiva a través del trabajo cooperativo. Para trabajar este concepto leímos textos de Pujolás en los que explicaba de forma clara los pasos que se debían seguir para llevar a cabo un aprendizaje cooperativo eficiente. Trabajamos las estrategias didácticas para cohesionar un grupo y los elementos del aprendizaje cooperativo: cuaderno de equipo, plan de trabajo, roles, objetivos, compromisos y microtareas. Ademas llevamos nuestros conocimientos teóricos a los casos prácticos y reflexionamos acerca de ellos.
La segunda actividad consistía en la realización de un mapa conceptual a cuatro bandas para afianzar el concepto de educación inclusiva a raíz de la lectura de unos textos. Realizamos esta actividades mediante una técnica de trabajo cooperativo: El Rompecabezas. Fue una actividad bastante enriquecedora ya que compartimos nuestros conocimientos con otros compañeros y a la vez, completamos los nuestros propios, fue un feedback de conocimientos en el que aprendíamos todos de todos.
La ultima actividad a sido la que a mi más me ha gustado ya que con la misma forma de trabajar: leer textos, poner las ideas en común y realizar un trabajo en el que se incorporásemos un caso práctico. Me ha gustado más porque a la hora de exponer me he sentido más cómoda y sin menos presión, con las ideas de inclusión más claras y afianzadas.

Creo que durante este tiempo he ido reflexionando y formándome a mi misma acerca cómo quiero dar clase el día de mañana, sobre cuál es mi posicionamiento en torno al marco educativo actual y sobre las distintas y muy diversas metodologías que debo llevar a cabo en el aula para que los alumnos se sientan a gusto conmigo y aprendan y yo también, es decir, cómo conocerles y ayudarles a potenciar al máximo todas sus habilidades. 
Sin entrar en detalles formales de cómo se debe llevar a cabo una clase, lo que debe hacer el profesor, las tareas que debo llevar a cabo con los alumnos, aspectos de programación o aspectos más metodológicos porque ya los he mencionado en mis entradas y mis compañeros también, creo que es hora de pararse a pensar, mirar hacia atrás, ver lo que se ha echo mal y mirar hacia el futuro con la intención de subsanar esos errores. Esto no se puede llevar a cabo sin un cambio de mentalidad y es desde la escuela desde donde debemos lanzar esa mentalidad, ese cambio, mirar a nuestro alrededor y hacerlo con ilusión.




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